viernes, 14 de marzo de 2014

The start of something new


Uno, mi corazón late a una velocidad inimaginable.
Dos, siento una diminuta y fría gota de sudor recorrer todo lo largo de mi espina dorsal, hasta detenerse en la cinturilla de mis viejos tejanos rotos y deslavados.
Tres, mis manos no paran de temblar y tratan de aferrarse casi con fiereza al único objeto que es capaz de entender los absurdos, casi infantiles pero profundos sentimientos de una adolescente de 16 años: Una antigua guitarra acústica.

Cuatro… 

Y es entonces, no en el momento en que pones los pies en el escenario, no en el momento en que cientos de pares de ojos te observan con atención, no en el momento en el que las luces se vuelven un tenue destello de amarillo, sino en el momento en que el cuarto tiempo del compás retumba en tu cabeza y el rasgueo del primer acorde inunda todos tus sentidos hasta vibrar en tus cuerdas vocales, es entonces que te das cuenta, que la vida te a cambiado… y ah cambiado para siempre.

show time…












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